Una Acción de Arte que involucra todas las dimensiones de la vida, incluso la imaginación. Un arte multidimensional, centrado en el ser que lo realiza, constituyente de universos efímeros o imperecederos, según la trascendencia de nada, todo o de algún elemento que es parte de la obra. Una actividad programada como "permanente", hasta que la acción antrópica o de la naturaleza digan lo contrario.

Contiene elementos - a su vez - pensados como Instalación, con carácter "site specific". Por este motivo, se debe considerar la Acción de Arte como la iniciativa completa, que a su vez contiene una “Instalación en el bosque esclerófilo de la cordillera Pehuenche” (el refugio del ermitaño), y la Galería de Arte-Museo de Sitio, como dos subproyectos.

Para realizar esta acción, se asumió el concepto de “simplicidad voluntaria”, esto es, considerar la vida como un proceso de meditación en torno a lo simple, que en este caso se trató del resultado de una reflexión respecto de cómo se debía vivir, en el contexto de una residencia minimalista en la precordillera de Los Andes, y considerando los aspectos relacionados con la crisis climática y el financiamiento con el que contábamos. Por ello, en dos días se montó una casa prefabricada, de madera de Pino, sin revestimiento ni puertas y ventanas. Y desde ese momento comenzó el proceso de creación de la instalación y de la incipiente galería-museo.

La creación de la “Galería de Arte Natural-Museo de Sitio”, surgió espontáneamente producto del hallazgo de fragmentos vegetales de indudable interés estético, los que fuimos instalando en algunos sectores del predio, levantándose lo que llamamos una galería de arte orgánica, esto es, las obras son parte del entorno y se descomponen como cualquier fragmento vegetal muerto. Y en la medida en que notábamos que esa descomposición implicaba el desaparecimiento de las mismas, fuimos creando cobertizos para su protección del sol y la lluvia, con el objetivo de prolongar su vida útil en tanto pieza de arte, y de esa manera alcanzar a mostrarlas a un público posible.

En este contexto, se debe mencionar que la precariedad de la casa-habitación o lo que llamamos el "refugio del ermitaño" era tal que el primer invierno vivido fue demasiado intenso. El frío, la lluvia, la falta de luz directa, y las condiciones de la construcción lo hicieron muy difícil de sobrellevar, razón por la cual los dos inviernos siguientes debimos trasladarnos a otras ubicaciones geográficas.

Para el invierno del año 2017 nos unimos a un equipo de trabajo de un proyecto impulsado por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y el Gobierno Regional del Maule (2017) referido a la catástrofe de incendios forestales de enero-febrero de ese año, que implicó nuestro desplazamiento a la ciudad de Talca. Asimismo, para el invierno de 2018 viajamos a Europa visitando París, Barcelona y Florencia, entre junio y octubre.

Ambas actividades nosotros las considermos parte de la acción de arte, y en ambos casos vivimos experiencias increíbles, que son narradas en algunos relatos y poemas actualmente publicados.

Para el invierno de 2019 y gracias a los avances logrados en el mejormiento del refugio durante los meses estivales, tomamos la decisión de quedarnos a experimentar nuevamente las estaciones duras (otoño - invierno) ahora asegurando una permanencia  físicamente sostenible. Luego, con la llegada del COVID, debimos mantenernos residiendo en forma permanente todo el año, hasta el día de hoy.  Todo confluyó para que la acción de arte siguiera su curso, siendo la obra la vida misma del artista ejecutor.

Otro elementos importante de mencionar es que en paralelo a todo el proceso, ocupamos parte del tiempo para escribir literatura (poesía, relato y novela), publicando algunas obras que actualmente se encuentran disponibles en Amazon.

Cuando hablamos de simplicidad voluntaria queremos decir en concreto que cada material empleado, cada producto comprado, las decisiones sobre el método constructivo, la alimentación, los vehículos, el vestuario personal, y los “gastos extraordinarios” o “superfluos” mantuvieron una “escala” mínima, sin por eso estar clasificados como pobreza extrema, debido a diversos factores, pero que nos ubicaron en el 40% más pobre del país, según el Registro Social de Hogares del Estado. La casa de madera con piso de madera fue determinante, así como la condición de “desempleado”. Para nosotros era muy importante mantener la escala en casi todos los ámbitos de vida, para que la Acción de Arte fuera un proceso integral y verdadero.

Por ello, desde la propia Simplicidad Voluntaria trabajamos un concepto de producción artística, coherente con el concepto general del modo de vida. Habría sido incoherente si las obras mostraran muchas horas de uso de máquinas, el empleo de insumos contaminantes, o que para su producción se elevara de alguna forma la huella de carbono, así como también, que mostraran terminaciones que intentaran demostrar la “destreza del artista humano”, ya que uno de los elementos de fondo fue la superación de la lógica antropocéntrica. En nuestro caso, el autor de “la obra” no necesariamente es un ser humano. Por ese motivo, la gran mayoría de las obras de arte natural presentan intervenciones mínimas, ya que lo u se busca es invisibilizar al agente humano.

En ese proceso de vida y reflexión, llegamos a la conclusión que - desde una lógica ecocéntrica o biocéntrica - es posible, y si no es posible es necesario, ampliar el abanico de posibilidades de la producción de arte, toda vez que hay “objetos naturales” vale decir, sin intervención humana, que poseen una condición de “obra de arte” y que es un acto "antropocéntrico" no reconocer a sus autores y no valorarlas en su mérito.

En este contexto, la creación del refugio de montaña y la Galería de Arte Natural - Museo de Sitio, son el componente principal de la “Instalación en el bosque esclerófilo de la cordillera Pehuenche”, y también la reflexión teórica que la subyace, acerca de la posibilidad de un “arte natural” de artistas no humanos.

Para ser gráficos, la Instalación es todo, la casa habitación y los cobertizos que albergan distintas zonas o áreas, tales como los cobertizos para la exhibición de obras, los para la vida social y para la producción técnica de todo lo necesario. Se cuenta con una terraza, un baño seco exterior, un pasillo como un largo balcón, una salita de música, una bodega, un pañol de herramientas, un cobertizo taller para el trabajo con madera, así como la propia casa habitación de 48 metros cuadrados, emplazados en un terreno de 0,7 ha. Hay dos zonas de compostaje, así como diferentes configuraciones naturales que son habitadas según el caso.

La Galería de Arte Natural - Museo de Sitio se ubica en la parte sur del terreno, ocupando los primeros cobertizos, adyacentes a un fragmento de bosque esclerófilo puro y joven, pero muy densamente poblado, acompañado de grandes piedras que embellecen el lugar. Se puede encontrar: Boldo, Quillay, Arrayán, Litre, Hualo, Espino, Peumo, Quila, entre otros, acompañados por algo de Rosa Mosqueta y las distintas hierbas nativas y allegadas. Cabe agregar que este bosque endémico es además acompañado en sus inmediaciones por una plantación de Pino Radiata, y otra de Eucaliptus, fuera del perímetro del predio.

Cabe señalar que además de la colección de obras naturales, se cuenta con una colección de objetos metálicos la mayoría de ellos oxidados, recogidos en el sector, que nos permitieron desarrollar una línea de arte - de autoría humana - que podemos clasificar como "arte povera" y de "objetos encontrados" que siguen el principio de la simplicidad voluntaria. Esas obras tienen la particularidad que son hechas con elementos que no tienen valor comercial si se venden por separado.

Es por esto que cada parte de la instalación tiene alternadamente algún interés histórico, estético y antropológico, así como la información acerca del proceso de vida allí experimentado, la reflexión teórica sobre el hábitat mismo y sobre el Arte como una actividad de “seres sensibles”. Esto es particularmente relevante por el hecho, además, de haber transitado por un gran desastre natural (incendios forestales del 2017, en la región), un desastre social, como lo fue el Estallido Social del 2019 en Chile y la Pandemia de 2020-2022; y, desde las grandes esferas, acompañando la “evolución del mundo del arte”, entendiendo este a una escala internacional, así como los avances de la Inteligencia Artificial, la tecnología blockchain y el uso extensivo e intensivo de las herramientas de comunicación digital.

Por estos motivos, la Acción de Arte – en su conjunto - contiene elementos que la constituyen, y desde esos o algunos de esos elementos o iniciativas hemos creado los espacios para promover la obra en su conjunto. En otras palabras, es la propia Acción de Arte que ha creado un universo donde existe el Arte Natural y es digno de ser exhibido y valorado en su mérito.

La instalación es un work in progress. Aún queda por consolidar espacios, terminar servicios y productos, mejorar ambientes, para posibilitar la condición mínima de acceso público al recinto, como una Instalación permanente "Site Specific". Una performance eterna, como nos gusta llamar. Una obra que muy probablemente nunca sea terminada.

Nuestra invitación es a compartir la precariedad, al tiempo de la profundidad de la reflexión humana y la grandeza de los seres que cohabitan.